SSD Gen4 vs Gen5 en 2026: cuándo sí vale la pena pagar más y cuándo te están vendiendo humo

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Si estás pensando en cambiar SSD en 2026, te adelanto la conclusión incómoda para que no te vendan urgencia donde no la hay: Gen5 es más rápido, sí, pero eso no significa automáticamente que te haga falta. En papel, el salto es grande. En uso real, especialmente en gaming, la historia es mucho más aburrida que el numerito de la caja. Y eso no es malo: de hecho, es una buena noticia para el lector que quiere gastar con cabeza. Hoy el debate no es si PCIe Gen5 existe o si es técnicamente superior —lo es—, sino si de verdad te da una mejora medible en tu caso, o si estás pagando por ancho de banda que tu sistema, tus juegos y tu billetera ni siquiera van a aprovechar.

AtributoSamsung 990 PROSamsung 990 EVO PlusSamsung 9100 PRO
InterfazPCIe 4.0 x4 / NVMe 2.0PCIe 4.0 x4 / 5.0 x2 / NVMe 2.0PCIe 5.0 x4 / NVMe 2.0
Lectura/escritura secuencial oficialHasta 7,450 / 6,900 MB/sHasta 7,250 / 6,300 MB/sHasta 14,800 / 13,400 MB/s
Lectura aleatoria oficialHasta 1,400K IOPSHasta 1,000K IOPSHasta 2,200K IOPS
Escenario donde mejor encajaGaming, PC principal, PS5, creator ligeroUpgrade equilibrado, portátiles/PCs nuevos, eficienciaWorkstation, cargas pesadas, IA, edición grande, futuro Gen5
Mi lectura rápidaEl punto dulce realEl “Gen5” raro pero honestoEl Gen5 serio, no el más necesario

Mi ganador general para la mayoría de gamers sigue siendo el Samsung 990 PRO: ya ofrece velocidades que en juegos reales siguen siendo muy difíciles de justificar contra Gen5, encaja con PS5 y no te obliga a pagar prima absurda por ser “lo último”. Mi alternativa para quien arma PC nueva y quiere más margen sin irse al extremo es el 990 EVO Plus, precisamente porque te deja entender que hay productos modernos compatibles con plataformas nuevas sin entrar todavía al teatro completo de Gen5 x4. Y si tu uso sí es pesado —edición grande, compilaciones, trabajo serio con archivos enormes, IA local o simplemente ganas de pagar el tope— el 9100 PRO sí representa la clase de salto que Gen5 puede ofrecer cuando de verdad lo pones a trabajar.

Qué cambia técnicamente entre Gen4 y Gen5

La forma simple de verlo es esta: PCIe Gen5 dobla el ancho de banda de Gen4. Kingston lo resume bastante bien: Gen4 trabaja sobre una base de 16 GT/s, mientras Gen5 sube a 32 GT/s, y eso se traduce en SSDs que pueden pasar de la zona de 7.000 MB/s a la de 14.000 MB/s en lecturas secuenciales. Ese es el salto que hoy ves en productos como el 990 PRO frente al 9100 PRO. Sobre el papel, la mejora es real y no pequeña. La trampa está en creer que porque el bus duplicó la velocidad, tu experiencia diaria va a duplicarse igual. Eso casi nunca pasa así de bonito.

También conviene aterrizar otra cosa: Gen5 no es una tecnología mágica separada de Gen4. Siguen siendo SSD NVMe M.2 para cliente, normalmente en formato 2280, solo que sobre una interfaz más rápida, con controladores más agresivos y mayores exigencias térmicas. Incluso Samsung ya juega con una zona intermedia curiosa con el 990 EVO Plus, que es PCIe 4.0 x4 / 5.0 x2: sirve para plataformas nuevas, pero no es el Gen5 full-fat que la gente imagina cuando lee “14 GB/s”. Ese detalle solo ya debería vacunarte contra bastante marketing.

¿Necesitas cambiar de motherboard para usar Gen5?

Aquí hay matiz, y es importante. Si vienes de una plataforma vieja, muchas veces sí: para aprovechar un SSD Gen5 de verdad necesitas una ranura M.2 PCIe 5.0 x4 y una plataforma que la soporte. AMD deja claro que AM5 ya trae PCIe 5.0 para almacenamiento y gráficos en varios chipsets, y en Intel los desktop Core de 14ª generación ofrecen hasta 16 lanes PCIe 5.0, validadas para GPU o almacenamiento según plataforma/placa. O sea: si ya estás en AM5 o en una plataforma Intel reciente con soporte real, puede que no tengas que cambiar “como mínimo” la placa porque ya la tienes lista. Pero si vienes de AM4, LGA1200 o una placa más modesta sin M.2 Gen5, entonces sí: el salto a Gen5 te puede arrastrar a cambio de plataforma o, como poco, de motherboard.

Y esta es justo la parte que más gente ignora cuando ve el anuncio bonito del SSD nuevo. No estás comprando solo un disco más rápido. A veces estás comprando también:

  • una placa con soporte real,
  • mejor refrigeración para el M.2,
  • y en ciertos casos un ecosistema completo más caro.
    Por eso Gen5 puede ser una gran compra… o una excelente forma de gastarte más dinero del que necesitabas.

Lo que de verdad mejora en juegos

Si eres gamer, la pregunta no es “¿cuántos MB/s marca CrystalDiskMark?”, sino “¿qué cambia cuando abro un juego y me pongo a jugar?”. Y aquí toca bajar el hype. Microsoft, en toda su documentación de DirectStorage, habla de cargas más rápidas, mejor streaming de assets, menor uso de CPU y, con la preview de DirectStorage 1.4, de mejores ratios de compresión con Zstandard para acelerar cargas y suavizar el streaming de contenido. Lo que no vende Microsoft como promesa general es “más FPS por pasar de Gen4 a Gen5”. Eso ya te da la pista correcta de por dónde va el beneficio real.

Mi lectura honesta es esta: Gen5 puede mejorar tiempos de carga y mover mejor ciertos escenarios de streaming pesado, especialmente en juegos que sí aprovechan DirectStorage o cargas de assets más agresivas. Pero si tu SSD Gen4 ya es bueno, ya estás en NVMe y juegas títulos que no viven apretando almacenamiento como locos, el salto percibido en gaming puro puede ser mucho menos dramático de lo que la caja sugiere. No te va a regalar una lluvia de FPS ni a convertir un juego mal optimizado en un prodigio técnico. Y eso no es una crítica a Gen5; es ponerlo en el trabajo que realmente hace.

Entonces, ¿Gen5 da más FPS?

La respuesta práctica, para el lector normal, es: no de forma general ni como razón principal para actualizar. El SSD no está ahí para subir tu promedio de frames como lo haría una mejor GPU. Está para cargar, descomprimir, mover datos y ayudar al sistema a alimentar al juego con menos cuello de botella. Cuando Microsoft explica DirectStorage en PC, insiste en NVMe y en las optimizaciones de almacenamiento de Windows 11, no en que “Gen5 = más FPS”. Eso me parece una pista suficiente para no caer en promesas infladas.

Dicho de otra manera: si cambias de SATA a NVMe, sí puedes notar un salto muy claro. Si pasas de un NVMe mediocre a uno bueno, también. Pero pasar de un Gen4 tope a un Gen5 tope rara vez te cambia la vida en gaming como sí te la cambiaría una mejor GPU, más VRAM o incluso una mejor pantalla. Ese es exactamente el tipo de compra donde te venden urgencia porque el numerito es bonito.

El caso incómodo: PS5 sigue jugando con Gen4

Esto vale la pena decirlo porque desmonta bastante ruido de una sola vez. La propia PlayStation indica que el SSD M.2 compatible para PS5 debe ser PCIe Gen4x4, con lectura secuencial recomendada de 5.500 MB/s o más. O sea: si tu idea es comprar un Gen5 “para gaming” pensando en PS5, no necesitas pagar esa prima. Ahí Gen4 sigue siendo el carril correcto. Y esto me parece un ejemplo perfecto de cómo en gaming muchas veces compras mejor cuando entiendes la plataforma, no cuando compras el estándar más nuevo por reflejo.

Cuándo sí vale la pena pagar más por Gen5

Sí tiene sentido pagar Gen5 si entras en alguno de estos perfiles:

  • vas a armar una PC nueva con plataforma ya preparada para M.2 Gen5,
  • trabajas con archivos enormes, edición pesada, proyectos de IA o cargas que sí exprimen almacenamiento,
  • quieres un equipo más “future-facing” y aceptas pagar por eso,
  • o vienes de un flujo donde el SSD ya sí es una pieza activa del cuello de botella.
    Ahí Gen5 deja de ser capricho y empieza a ser herramienta. Samsung, por ejemplo, posiciona el 9100 PRO no solo para gaming, sino también para AI computing, data-heavy workloads y tareas más brutales; y Microsoft sigue moviendo el ecosistema de juegos de PC hacia mejores cargas y streaming con DirectStorage 1.4. Ese contexto sí le da más sentido a Gen5 hoy que hace un par de años.

Cuándo te están vendiendo humo

Te están vendiendo humo cuando:

  • ya tienes un buen Gen4,
  • tu prioridad es gaming más que productividad pesada,
  • no tienes plataforma con soporte Gen5,
  • o el salto te obliga a cambiar media PC solo para ver un benchmark más lindo.

También huele a humo cuando te ponen cualquier SSD “compatible con Gen5” en la misma bolsa que un Gen5 x4 de verdad. El 990 EVO Plus es buen ejemplo de esto, porque Samsung lo vende honestamente como 4.0 x4 / 5.0 x2: moderno, sí; compatible con plataformas nuevas, sí; pero no es un misil de 14.8 GB/s. Si el marketing te sugiere lo contrario, te están adornando demasiado el asunto.

Lista rápida de selección

  • Tengo un buen Gen4 y solo juego en PC: quédate quieto.
  • Voy a ampliar PS5: compra Gen4, no Gen5.
  • Voy a montar PC nueva AM5 o Intel reciente y quiero algo muy bueno sin volverme loco: un Gen4 tope como 990 PRO sigue siendo una compra muy seria.
  • Quiero algo moderno y flexible para plataforma nueva, pero sin pagar Gen5 flagship: 990 EVO Plus tiene sentido.
  • Trabajo pesado, archivos grandes, IA, edición y además juego: ahí sí empieza a justificar un 9100 PRO o un Gen5 serio.

Veredicto de ArmaPCGamer

Mi postura aquí es bastante simple: Gen5 no es humo, pero sí está siendo usado muchas veces para vender urgencia a gente que no la necesita. Si estás en SATA o en un NVMe viejo y flojo, claro que un upgrade puede sentirse muy bien. Pero si ya tienes un Gen4 rápido, juegas sobre todo en PC y tu carga de trabajo no es una bestia de archivos, pagar más por Gen5 en 2026 todavía es, en muchísimos casos, una compra de lujo más que una necesidad. Y eso está bien: no todo lo nuevo tiene que ser compra obligatoria.

Mi consejo honesto sería este: si tu plataforma ya está montada y tu Gen4 es bueno, gasta primero en GPU, monitor, RAM o incluso en un SSD con más capacidad antes que en Gen5 solo por el apellido. Si vas a montar PC nueva y quieres hacerlo con más visión de largo plazo, ahí sí puedes mirar Gen5, pero con cabeza fría y sin dejar que el marketing te haga creer que tus juegos van a renacer en 4K gracias a un numerito de lectura secuencial. Si quieres, sígueme y escríbeme por X con tu placa, tu SSD actual y los juegos que más usas, y te digo sin vueltas si en tu caso sí tiene sentido el salto o si mejor guardas ese dinero para algo que se note más.